Las calles están hablando claro, ¿hay alguien que escuche?

“Lo quiero todo y lo quiero ahora”. Freddy Mercury.
 
Si hubiera que escoger una palabra que pudiera resumir las demandas populares sería esta: credibilidad. La crisis tiene su raíz en una radical desconfianza de los cuadros políticos, de los funcionarios públicos, del sistema. Y hay razón. Si algo han hecho los funcionarios públicos es demostrar que no nos representan, que no defienden los intereses del país, que han hecho sus mejores esfuerzos para construir un laberíntico sistema de corrupción donde los únicos beneficiados son ellos y sus cómplices. 

Un país donde la mayoría ciudadana es menor de 25 años, un país ampliamente informado por el Periodismo de Investigación, un país que ha madurado a través de una historia trágica, no puede tolerar la claustrofobia de un sistema anquilosado, pervertido y sin salida. Así las cosas, las calles no callarán.

Curiosamente, estos inmorales sacan ahora la carta del respeto a la “institucionalidad” para frenar las protestas. Piden un respeto que jamás han brindado. Ni a las finanzas públicas, ni a los derechos humanos, ni a la protección de nuestro patrimonio, ni a la justicia. De hecho, se han mofado abiertamente de la población, con descaro, con abuso, con cuero. La institucionalidad del país no existe porque ellos la defenestraron con su política basura. Los ciudadanos no quieren preservar la “normalidad” que ellos construyeron. Han encontrado su vínculo de pertenencia a este país y están dispuestos a reclamarlo para sí. El trayecto es largo y lleno de vicisitudes, pero la energía para caminarlo es poderosa. Las calles no cejarán.

El problema inmediato y coyuntural exige de las altas autoridades una cualidad básica: saber escuchar. Si se muestran sordos, ciegos, inmunes a las demandas populares, la presión aumentará. Abrir las exclusas otorgando lo reclamado es crucial. No más jugarretas, no más testaferros, no más tratos bajo la mesa. Queremos claridad, queremos ver rostros confiables, queremos respuestas.

Y para quienes han construido la ilusión de que esta protesta masiva reúne solamente a las clases medias de la capital y áreas urbanas, es importante resaltar que Guatemala está en resistencia desde hace mucho tiempo. La gente ha estado reclamando su derecho a la vida, a la dignidad, al territorio, a la justicia de múltiples maneras y por largo tiempo. Los reclamos nos unen a todos en un denominador común. Queremos tener las condiciones básicas para construir una Nación.

Resulta crucial tomar medidas de urgencia. Si no se incorporan líderes con credibilidad bajo premisas viables que permitan una transición significativa, si no se incorporan de inmediato reformas legislativas urgentes, las elecciones generales no tienen sentido. Y entonces… no habrá salida para la “institucionalidad”. ¡Nos vemos el 16 en la Plaza Central!

Publicado el 15 de mayo de 2015 en www.elperiodico.com.gt por Carol Zardetto
http://www.elperiodico.com.gt/es/20150515/opinion/12475/Las-calles-est%C3%A1n-hablando-claro-%C2%BFhay-alguien-que-escuche.htm

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