¿Respetar el “proceso”?

Lo anunciado como el caso de corrupción del año en contra de los alcaldes Arnoldo Medrano y Fidelino Palencia, de Chinautla y San José del Golfo respectivamente, resultó en un bonito ensayo para demostrar cómo en la manipulación del proceso “a respetar” se puede diluir cualquier acusación en Guatemala.

Nadie sabrá si el Ministerio Público cometió un error en la presentación de la acusación que abrió las puertas a la salida de los alcaldes, si fue la defensa la que con habilidad encontró un elemento por donde presentar un argumento güizachesco, si el juez simplemente no encontró evidencia que ameritara mantenerlos en prisión o, como la mayoría piensa y cree, que el mismo juez que ha sido múltiples veces cuestionado se prestó a realizar un pacto previo a la audiencia para que los funcionarios municipales se presentaran con calma sabiendo que “nada va a pasar”.

Lo que sí se sabe es que un proceso que amerita toda la atención del caso porque es lo único que ha podido presentar el Ministerio Público en el tema de la corrupción, queda con los acusados ligados a proceso pero con caución económica o “bajo fianza” porque el juzgador considera que no hay elementos o motivos suficientes para mantenerlos en prisión.

Y, convenientemente, hay una reserva declarada por 10 días que impide que se conozcan interioridades como para poder conocer quién o cómo es que fallaron en dicha audiencia. Debemos recordar que así como se cuestiona que el Ministerio Público no actúa en los casos de corrupción, en este hay que decir que debió oponerse a someter las pruebas a uno de los juzgadores que integraron aquella famosa lista de los “jueces de la impunidad” que si tan de rumores es como ha dicho el actual comisionado de la CICIG, Iván Velásquez, será por fallos como este.

Lo que queda sin discusión es que hay algo turbio en el ambiente y que será conveniente en su momento conocer los detalles de las fallas o del retorcimiento de la ley.  No puede ser que alguien sea acusado por manejos de esas cantidades de dinero, que se presenten acusaciones por lavado en su contra y que con una tranquilidad absoluta se presenten listos para volver a salir en libertad. Hay algún gato encerrado y sería bueno conocerlo.

Pero es, nuevamente lo comentamos, una condena a la esperanza de cualquier guatemalteco de bien que esperaría que la fuerza de la justicia alcance a los corruptos que saquean a un Estado que es especialista en fabricar un manojo de millonarios por corruptos mientras mantiene a millones en la pobreza. Con estos nuestros operadores, la ley es una burla.

Minutero:
Eran puras ilusiones  
el castigo a los ladrones;  
no hay la menor esperanza  
de que se acabe la transa

 
Publicado el 03 de abril de 2014 en www.lahora.com.gt por Editorial La Hora 
http://www.lahora.com.gt/index.php/opinion/opinion/editorial/193772-irespetar-el-proceso

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