Hambruna sin precedentes

La extrema pobreza que caracteriza a la sociedad guatemalteca se ha agudizado en los últimos tiempos, al punto que este año el hambre nuevamente está tocando las puertas de muchos hogares en nuestro país.

 

Las imágenes de niños y ancianos desnutridos en nuestro país siguen conmocionando a la opinión pública y al mundo entero, y una vez más están desvelando la trágica realidad socioeconómica que vivimos, así como los efectos devastadores de la falta de previsión y de la irresponsabilidad de nuestros gobernantes, que lejos de anticiparse a la grave problemática nacional y de liderar una cruzada de salvación nacional, se han dedicado a enriquecerse y despilfarrar los fondos públicos.

En nuestra opinión, la arrogancia, la prepotencia, el despotismo, la intolerancia y la corrupción en el sector público han impedido que se aborden con seriedad y responsabilidad los problemas de nutrición y alimentación. El cacareado programa “Hambre O” ha sido un completo fracaso en términos de eficacia. Ningún dinero alcanza porque todo se pierde en el camino y lo que llega al beneficiario es mínimo, casi nada.

De suerte que el fantasma de la hambruna está presente y se anuncia que hará estragos en nuestro país. La mortandad por hambre se avecina catastrófica, especialmente en el nororiente.

Sin embargo, nuestros gobernantes ven la tormenta y no se arrodillan, creyendo que están en condiciones de salvar la coyuntura, y salir inmunes del caos y de la anarquía derivadas de la miseria, la exclusión y el hambre en la que están sumidos varios millones de connacionales. Todavía creen que se saldrán con la suya, y que se asegurarán de que el que venga atrás que arree.

Engañados están, porque el tiempo que están comprando no será suficiente para salir indemnes de la tormenta que nuevamente azotará a la población guatemalteca, y que, sin duda, se convertirá en tempestad si la cosa sigue como hasta ahora.

Por supuesto, los miserables no se quedarán de brazos cruzados. Que no se quejen los politiqueros y sus opulentos y codiciosos financistas de las movilizaciones que seguramente se organizarán en todos los confines del territorio nacional en demanda de solución al grave problema del hambre. Sin duda, el derecho de resistencia contra la opresión y contra el hambre se hará valer. ¡Qué con su pan se lo coman!

 
Publicado el 25 de febreo de 2014 en www.elperiodico.com.gt por Editorial El Periódico
http://www.elperiodico.com.gt/es/20140225/opinion/243196/

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