Secuestro: un horrendo crimen

El secuestro es la retención o apoderamiento de una persona para exigir dinero por su rescate. Conforme a nuestro Código Penal, el secuestro es un delito que puede ser sancionado con pena de muerte. Sin embargo, en Guatemala la pena de muerte no ha sido suficiente disuasivo para las mafias que se dedican al plagio de personas, fundamentalmente debido a la grave impunidad que impera en nuestro país.
 

Aunque ha habido capturas de secuestradores, la gran mayoría de facinerosos se ha salido con la suya sin que las autoridades se hayan dado por enteradas. Por si esto fuera poco, muy pocos secuestradores capturados han resultado condenados por los tribunales, porque la acusación del Ministerio Público ha fallado o porque los jueces y magistrados no han apreciado correctamente las pruebas presentadas.

 Además, los procesados y condenados por secuestro han tenido la oportunidad de fugarse impunemente de las cárceles del país, debido a la absoluta falta de seguridad que las mismas ofrecen para mantener encarcelados a los secuestradores.

El secuestro, junto al narcotráfico, contrabando y la defraudación aduanera, tráfico de personas, robo de vehículos, tráfico de armas, lavado de narcodólares, tráfico de madera y al saqueo del erario, son las nueve cabezas de la hidra mafiosa que se ha apoderado de nuestro país.

La seguridad pública está en jaque y la gente honrada está totalmente vulnerable e indefensa ante el acecho y embestida del crimen organizado, que amenaza con apoderarse totalmente del Estado y convertirlo en instrumento malsano de sus negocios ilícitos.

Sin duda, la falta de una política criminal, sustentada en una estrategia de prevención del delito y en un sistema de inteligencia eficaz, es la causa principal de que los secuestros y otros crímenes gravísimos estén en auge en el territorio nacional.

Algunas preguntas que deben calar en las autoridades son: ¿Quién quiere vivir e invertir en Guatemala bajo estas condiciones? ¿Por qué la juventud guatemalteca no se siente cómoda en su país y mayoritariamente preferiría emigrar? ¿Por qué el mundo ya ni prestarnos dinero quiere?

En todo caso, cabe recordar a las autoridades estatales que sin seguridad y justicia no habrá paz en Guatemala, y que, al lado de estas necesidades fundamentales, lo demás es lo de menos.

 
Publicado el 30 de enero de 2014 en www.elperiodico.com.gt por Editorial El Periódico
http://www.elperiodico.com.gt/es/20140130/opinion/241774/

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