Transparencia: cultura y leyes

UN ESTUDIO PUBLICADO la semana anterior respecto al tema de la transparencia como llave para la legitimidad de la política fiscal en el istmo, presentado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales, puso en el tapete un tema obvio. Para quienes analizan la realidad de un país sobre la base de las relaciones sociales, es fundamental el intento de trabajar en un ambiente transparente hasta donde sea posible y el de respetar las leyes, para de esa forma poder hablar de una cultura de transparencia, cuya falta lleva indefectiblemente

a un hondo abismo social provocado por las opacidades. Es un tema de actitud, basado a la vez en la confianza, sin la cual todo el engranaje de la sociedad se coloca en un callejón sin salida.

LOS AUTORES, AMbos economistas, son el guatemalteco Renato Vargas y el hondureño Hugo Noé Pino, quienes señalan los avances en el tema de las leyes de transparencia, pero la falta de fortaleza de los Estados para combatir la corrupción. Sin embargo, a mi juicio no ha habido avances. Si bien los marcos legales son necesarios, todos recordamos el viejo aforismo de “hecha la ley, hecha la trampa”. La cultura jurídica arremete contra el tema, porque no se actúa con el fin de permitirle funcionar al sistema, cuya teoría es aceptable y correcta, sino de lograr el beneficio de los malhechores, de los corruptos, de quienes tienen influencias. Y la cultura política hace otro tanto: servirse y aprovecharse de cualquier puesto, en vez de servir al país.

LAS POLÍTICAS FISCALES, a mi criterio, no pueden funcionar si no cambian esas otras políticas mencionadas. Pero a ellas se les puede agregar las actitudes: de los funcionarios públicos, de llegar a enriquecerse a más no poder, pero también de los ciudadanos, quienes aceptan esto como natural y esgrimen tal realidad como la excusa para no participar en un sistema de partidos políticos en realidad inexistentes, al constituir una simple agrupación de gente seguidora de un líder iluminado. Este siempre tiene como objetivo llegar a la presidencia, salir de pobre y desaparecer de la escena cuando su “partido” sufre la derrota en la siguiente elección. Por tales causas, hablar de una cultura de transparencia es referirse a todo un sistema de vida.

EL ESTUDIO PLANTEA otro tema válido: llegar a un gran pacto social. Pero esto requiere de una decisión tanto de las personas individuales como de los sectores a las cuales pertenecen. Se puede empezar con un pacto político al estilo del suscrito en España por los partidos políticos a la muerte de Francisco Franco. Cuarenta y pico de años después, el sistema español está sólido, aunque ahora sufra serios descalabros en este momento. La falta de una decisión parecida en países como los centroamericanos, en especial Guatemala, no permite vislumbrar un cambio hacia lo positivo en el futuro, pero sí predecir todo lo peor cuando, por ejemplo, la naturaleza haya sido totalmente devastada y la población llegue a una cantidad incontrolable.

EL TEMA PRINCIPAL DE este estudio, creo yo, se relaciona con este pacto. Ello, claro, implica la comprensión de cómo se interrelacionan los diversos acontecimientos de la actividad humana en los diversos campos. Temas como la lucha por hacer disminuir la abismal desigualdad de hoy entre los diversos grupos humanos ya no debe verse con una fundamentación ideológica, sino como la urgente necesidad de asegurar la supervivencia de la raza humana. Antes, hablar en esos términos era considerado una exageración. Hoy las muestras están en todas partes, y ya las predicciones de los científicos comienzan a hacerse realidad. Así se cumplirá el viejo dicho según el cual entender un problema y su gravedad es llegar a la mitad de su solución.

Publicado el 29 de noviembre de 2013 en www.prensalibre.com por Mario Antonio Sandoval 
http://www.prensalibre.com/opinion/Transparencia-cultura-leyes_0_1038496155.html

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