No es través de la emisión de nuevas normativas que se va a resolver la altísima conflictividad en la cual nos encontramos sumidos o la problemática socioeconómica. Lo que se necesita es que exista verdadera voluntad política para hacer funcionar las instituciones, con una visión estructural y de largo plazo. En todo caso, la voluntad política se expresa, en primer lugar, a través de destinar el grueso de los recursos del Estado a satisfacer las necesidades de seguridad y justicia. Todo lo demás debería estar subordinado a esta prioridad.
Simplemente no puede asumirse que existe voluntad política de afrontar con responsabilidad los temas de justicia y seguridad cuando, en vez de destinar más recursos a las instituciones del sector justicia (Organismo Judicial, Ministerio Público, Ministerio de Gobernación, Inacif e Instituto de la Defensa Pública Penal), se echa mano de los escasos recursos estatales para emplearlos en otros menesteres (principalmente en clientelismo político y negocios de los financistas), porque así se les da la gana a los politiqueros y sus patrocinadores.
Por otro lado, la emisión de decretos legislativos tampoco es la varita mágica que resuelve los problemas, ya que si así fuera, entonces, de un plumazo, podría acabarse con la pobreza, ponerle fin a la violencia, erradicar la impunidad, declarar la vigencia del pleno empleo o imponer la felicidad.
Por cierto, la gran mayoría de regulaciones en nuestro país es buena, pero lo que hace falta es que se cumplan y apliquen. No necesitamos que las regulaciones se sigan sustituyendo o modificando, sino que se hagan valer. ¡Basta ya de legislar! ¡Basta ya de seguir con la locura de emitir más y más disposiciones nuevas! En lo que debemos atarearnos es en que se observen y apliquen.
La inflación de leyes es tal en Guatemala, que todo está prácticamente sobre regulado y hasta excesivamente regulado. Más bien, en vez de más leyes, deberían derogarse varias de las que están vigentes (antieconómicas, antitécnicas y antijurídicas). De cualquier manera, la función principal del Congreso debería ser fiscalizar y no legislar.
Publicado el 01 de octubre de 2013 por www.elperiodico.com.gt por Editorial El Periódico http://www.elperiodico.com.gt/es/20131001/opinion/235378/
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