El innegable aporte de los migrantes

El costo de estas remesas se refleja en las familias de los migrantes..

Con frecuencia se comenta la importancia de las remesas en la economía pero sin profundizar en el peso de su contribución o en los sacrificios de las familias de los migrantes. Ambos temas claves, sin duda, pero quizás debiéramos dedicar también tiempo a estudiar los mensajes que contienen sobre la globalización, la búsqueda del progreso y la necesidad de generar mayores oportunidades en Guatemala.

 El monto de las remesas superará los 5,000 millones de dólares en el 2013. Esto equivale a cerca de 1 de cada diez dólares del PIB, a la mitad del total de las exportaciones. La comparación con los principales productos de exportación es aún más ilustrativa; los vestuarios exportaron 1,200 millones; el café, 1,000 millones; y, el azúcar, 800 millones. La suma de los tres, 3,000 millones, lo que equivale a un 60% de las remesas recibidas. Los migrantes son nuestra mayor fuente de ingreso y permiten la estabilidad cambiaria que se traduce en mayor poder de compra de gran parte de la población.

El costo de estas remesas se refleja en las familias de los migrantes. Es frecuente observar familias dividas por la distancia, niños que crecen sin la presencia del padre o de la madre. Padres que se sacrifican por el futuro de sus familias pero que terminan con hijos con problemas o miembros de maras delincuenciales. Son familias que requieren apoyo especializado para entender, soportar y apreciar el esfuerzo de sus padres, que sacrifican el confort familiar en búsqueda de mayores ingresos y oportunidades para sus hijos. En toda conversación con un migrante, la nostalgia por la familia y el orgullo por la superación alcanzada son una constante. Lo que varía es el resultado final obtenido; en ocasiones el progreso familiar, en otras la desintegración de la familia.

 La globalización y la búsqueda del progreso explican este proceso con mayor profundidad. La globalización muestra, una y otra vez, la interdependencia mundial y las constantes migraciones en pos de oportunidades a lo largo de la historia. Es una migración indetenible de países menos desarrollados a economías de mayores ingresos y bajo crecimiento demográfico propio. La búsqueda del progreso es el motor que impulsa a los migrantes, sin que las murallas, la ceguera política de congresistas norteamericanos o los peligros de bandas criminales, puedan detenerlos.

 La lección es clara, las personas buscan oportunidades de superación. Si no las obtienen en su país, las buscarán fuera de él. Los más determinados, osados y emprendedores, serán los primeros en emigrar. Su aporte es valioso e innegable y refleja la etapa que vive Guatemala. En México la migración neta ya se detuvo ya que las oportunidades de empleo han aumentado. Nosotros necesitamos del aporte de los migrantes por más tiempo, pero es urgente trabajar para darle sentido a su sacrificio. La construcción de oportunidades internas debe ser la respuesta al innegable aporte de nuestros migrantes.

Publicado el 30 de septiembre de 2013 en www.elperiodico.com.gt por Richard Aitkenhead Castillo
http://www.elperiodico.com.gt/es/20130930/opinion/235312/
 

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