Viajero malcriado

Otra juerga en Las Vegas.

Recuerdo cuando el ingeniero Jorge Matheu era el director del Registro Nacional de las Personas, Renap. La entonces diputada, hoy vicepresidenta, Roxana Baldetti, no lo dejaba en paz ni de día ni de noche. El hombre metía un USB en su computadora y la gran jefa de la bancada naranja lo sometía a interrogatorio.

Ahora el nuevo director Rudy Gallardo se va “de party” con otras diez personas a un festival en Las Vegas que nunca se realizó, despilfarrando más de Q230 mil, y ni siquiera le jalan la oreja.

Vaya consistencia la de la señora Vicepresidenta. Vaya preocupación por la transparencia. Está claro que todos los aspavientos que hizo en torno a la dirección del Renap durante el gobierno pasado no tenían el propósito de hacer eficiente y limpia la gestión, sino acceder al control de la entidad, tanto en lo político como en lo financiero.

El señor Gallardo así lo entiende y por eso no pasa por su mente ofrecer disculpas, mucho menos devolver el dinero que él y sus compinches se disfrutaron paseando por la famosa “Franja” de Las Vegas, rodeada de hoteles de fantasía, y quizá jugando traganíqueles en los casinos, cortesía de los contribuyentes.

En lugar de hacer acto de contrición, Gallardo ha respondido con insolencia a los cuestionamientos sobre el viaje a Las Vegas. En una entrevista sobre el tema publicada en este diario afirmó: “Viajaré las veces que sean necesarias porque el Renap necesita desarrollarse”.

Menos mal. Con esa forma de tirar el dinero en festivales inexistentes y viajes a París donde se despachan US$600 diarios en viáticos, Gallardo está haciendo historia institucional. Le podemos cantar “¡vamos bien Patriotas, vamos bien!”, como decían ellos en sus anuncios de campaña.

A Gallardo no se le puede achacar que haya inventado este tipo de triquiñuela, pero sí que la ha llevado a una nueva dimensión. Como ustedes recordarán, durante la administración de Óscar Berger tres dilectos diputados –Virna López, Jaime Martínez Loaiza y Waldemar Barillas–protagonizaron un escándalo similar.

Este inolvidable trío se hizo célebre por haber viajado a Francia a un convención de parlamentarios que solo existió en la imaginación de quien falsificó una invitación dirigida a la Presidencia del Congreso con tal de escaparse a la Ciudad Luz.

El señor Gallardo superó a estos diputados y al magistrado que se llevó a la secretaria de honey moon a Brasil. El director del Renap no se conformó con viajar en parejita o en trío sino que cargó con toda una zarabanda de funcionarios para irse de juerga.

En su defensa, Gallardo argumenta que nunca supo que el malogrado Festival folklórico se había venido al traste. Agrega que a pesar de este contratiempo menor, al desembarcar en Nevada, él y sus subalternos se dedicaron a trabajar arduamente identificando migrantes y haciendo contactos con las organizaciones de los chapines en el exterior. Claro, como no. Y en una vida anterior también abrieron el Gran Cañón a puro palazo.

El presidente Otto Pérez y su segunda al mando, Roxana Baldetti, se preguntan por qué su supuesta política de transparencia no tiene credibilidad alguna. El caso Gallardo evidencia que los “favoritos” del binomio disponen de carta blanca para actuar con una impunidad que no solo es vergonzosa sino que además, insultante.

Aquí la corrupción campea. El reglazo en la mano peluda solo le cae a quien no tiene poder, influencia o palanca en el partido. Los lacayos que están dispuestos a todo, como Gallardo, pueden proclamar en los periódicos que seguirán haciendo lo que les da la gana, que nadie los molesta.

¿Y mientras tanto el Renap? Zozobrando, pero eso a nadie le importa.

Publicado el 09 de Septiembre 2013 en www.elperiodico.com.gt por DINA FERNÁNDEZ
http://www.elperiodico.com.gt/es/20130909/opinion/234181/

 

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