Los negocios del hambre

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El saqueo liderado por Otto Pérez y Roxana Baldetti durante su gestión alcanzó también el fondo destinado para reducir la desnutrición en Guatemala. Durante sus últimos 18 meses de mandato, se realizaron adjudicaciones por más de Q800 millones para la compra de Vitacereal y granos básicos. Estos programas beneficiaron a dos empresas: Alimentos Nutrica y Empacadora El Bodegón, ambas vinculadas a Juan Carlos Monzón Rojas, exsecretario privado de la Vicepresidencia, quien obtuvo beneficios millonarios de dichas compras.

Bajo la excusa de atender la emergencia alimentaria provocada por la canícula prolongada, y para reducir los índices de desnutrición crónica en madres y sus recién nacidos, el gobierno de Otto Pérez y Roxana Baldetti implementó dos acciones que resultaron más rentables que útiles para disminuir el hambre.

El hambre no se redujo, por el contrario, sí se nutrieron con creces las cuentas bancarias de Juan Carlos Monzón, exsecretario privado de la Vicepresidencia; la de Nery Dubón Arita, socio de Monzón y dueño de la empacadora El Bodegón, con la que proveyeron los granos básicos; y la de Sergio Arévalo, amigo del ex Secretario y accionista de la empresa que fabrica el suplemento alimenticio Vitacereal que, se suponía, debía llegar a las madres y sus bebés desnutridos para aumentar su talla.

La fórmula rentable

El primero de estos dos negocios empezó en 2013, cuando el Ministerio de Desarrollo (Mides), el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), y el Ministerio de Salud Pública firmaron un convenio interinstitucional y enviaron las cartas para suscribir un contrato abierto y así comprar, entre todos, un suplemento alimenticio que redujera la desnutrición.

El producto elegido fue el Vitacereal, un atol hecho a base de harina de maíz, soya y hierro aminoquelado para proveer los nutrientes necesarios para madres y niños recién nacidos. Por sus características, el producto sería un pilar fundamental para el programa Ventana de los Mil Días, que impulsaba la Vicepresidencia y la Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional (Sesan).

Fuentes cercanas al gobierno del Partido Patriota aseguran que a lo interno habían dudas respecto a esta millonaria compra. Cuando el proceso estaba por finalizar en 2014, el ministro del MAGA, Élmer López, se resistía a firmar los acuerdos que fijaban el nuevo precio del producto, Q14.35 por kilogramo.

Finalmente, López y Lucy Lainfiesta, jefa de la cartera de Desarrollo, suscribieron el documento que avalaba un desembolso de hasta Q7 millones 931 mil para adquirir el Vitacereal.

El mayor impulsor en colocar al Vitacereal como producto central para La Ventana de los Mil Días fue Sergio Raúl Arévalo Morales, uno de los socios fundadores de Alimentos Nutricionales de Centroamérica, S. A. (Nutrica), una de las dos empresas aprobadas por el Programa Mundial de Alimentos (PMA) para fabricar dicho suplemento alimenticio en Guatemala.

Para lograr la millonaria venta, Arévalo aprovechó su amistad con Monzón y delegó a su hijo Sergio Roberto Arévalo Valladares, actualmente prófugo, que se encargara de impulsar los negocios desde las instituciones del Estado.

Las compras de Vitacereal a Nutrica por parte del Ministerio de Salud ascendieron a casi Q83 millones en 2014 y 2015; sin embargo, existen muchos millones adicionales que no están reportados en el Sistema Integrado de Contabilidad del Estado (Sicoin) del Ministerio de Finanzas Públicas.

El 27 de abril de 2015, un grupo de empleados del Ministerio de Salud fueron presionados por órdenes del ministro Luis Monterroso,  para firmar los documentos en donde se daba el visto bueno a las órdenes de compra de alimentos amparados en el Estado de Calamidad. Según manifestaron los empleados, días después de negarse a firmar fueron despedidos sin justificación alguna. Las dos órdenes de compra de Vitacereal ascendían a Q144.5 millones. Los empleados que firmaron la orden de compra recibieron del mismo Monterroso, una caja de chocolates y les concedió el día libre.

Desde el jueves pasado, Sergio Roberto Arévalo Valladares, hijo del accionista de Nutrica, es considerado prófugo por parte del Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala. En la investigación del caso Cooptación del Estado fue señalado como “corruptor”.

Una casa y oficina para Monzón

La primera vez que Arévalo fue cuestionado vía telefónica respecto a su relación con Monzón, este aseguró que lo conocía únicamente por los medios de comunicación. Posteriormente y ante las evidencias, se retractaría.

Nueva información a la que tuvo acceso elPeriódico, confirma los
vínculos entre Arévalo y Monzón. Según el reportaje Una casa a la altura de Juan Carlos Monzón, publicado por elPeriódico el 9 de diciembre de 2014, Arévalo estuvo involucrado en la compra de un inmueble para el ex Secretario vicepresidencial.

El inmueble ubicado en el condominio Vistas de San Ángel, Santa Catarina Pinula, costó Q10 millones. Según agregan fuentes cercanas a la investigación, fue Arévalo quien se encargó de conseguirle el inmueble.

El negocio fue hecho el 3 de noviembre de 2014 por medio de la empresa Tecnoserobra Consulting. Esta fue una sociedad creada apenas tres meses antes de la compra, registraba como dirección fiscal la oficina 806 del edificio Sixtino II, la misma donde Monzón tenía las oficinas de su empresa Canchas Deportivas.

Las fuentes añaden, por otra parte, que fue también el accionista de Nutrica quien le vendió la oficina del edificio Sixtino. “Él (Arévalo) le vendió la oficina a una empresa de William Schwank (operador de Monzón hoy detenido por tráfico de influencias en el caso TCQ), y este después se lo pasó a Juan Carlos”, asegura.

La compra de la oficina se registró también por medio de la empresa que compró la mansión. El 2 de octubre de 2014, la empresa Central de Hidrogeneración (Hidrogen) aportó a la sociedad Tecnoserobra Consulting la oficina 806 del edificio Sixtino más tres parqueos por un valor de Q786 mil. Hidrogen, creada en 2010, es propiedad de Arévalo y Jorge Luis Hurtarte Bonilla, ambos socios fundadores de Nutrica.

Además, Monzón habría recibido por parte de Nutrica, dos propiedades de lujo en un desarrollo inmobiliario en La Antigua Guatemala. Las cuales fueron incluidas dentro de los bienes que Monzón debía entregar al Estado como parte de su convenio de colaboración eficaz.

Los granos millonarios

La segunda crisis alimentaria ocurrida en 2014 se convirtió en otro buen negocio, fue la canícula extendida que arruinó las cosechas de miles de campesinos. Para reducir el hambre, el gobierno de Pérez Molina y Baldetti decidió comprar 2 millones 251 mil 100 cupones canjeables por raciones (cada ración contenía 1 quintal de maíz y 30 libras de frijol) a repartir en 16 departamentos.

Para hacer la compra se ampararon en un Estado de Calamidad Pública declarado en agosto de 2014, el MAGA adjudicó la compra sin licitar al único proveedor invitado: Nery Eberto Dubón Arita y su empacadora El Bodegón, mediante seis adjudicaciones realizadas entre el 5 de septiembre y el 22 de diciembre de 2014.

La compra que ascendía a la suma de Q741 millones 399 mil 582 despertó muchas suspicacias por la opacidad y premura con que fue realizada, sin embargo, pocos la cuestionaron debido a que miles de familias campesinas habían perdido sus cosechas y pasaban hambre.

En un reportaje publicado por Prensa Libre el 10 de octubre de 2014, los representantes de El Bodegón indicaron que “fueron invitados a cotizar mediante proceso de emergencia y adjudicados por la trayectoria y experiencia que la empresa tiene en compra, distribución y venta de granos básicos de alta calidad, que acumula más de 30 años… El precio incluye impuestos, empaque, carga, transporte, seguridad y seguro, hasta la bodega regional en despacho”, agregaron.

La distribución de alimentos arrancó a todo vapor, sin embargo, el 10 de octubre de dicho año se suscitaron algunos incidentes en la aldea Agua Blanca, Jutiapa, donde 500 familias recibieron las raciones pero al abrir los sacos de maíz descubrieron que una parte del grano estaba picada con gorgojo, razón por la que se suspendió la repartición y anunciaron la compra de maíz salvadoreño.

La empresa El Bodegón no pudo entregar la totalidad de las raciones adjudicadas y cobraron alrededor de Q248.4 millones, según los reportes del Sicoin del Ministerio de Finanzas Públicas. Parte de estas ganancias fueron a parar a los bolsillos de Monzón Rojas.

Compras bajo investigación

El pasado 16 de mayo, fiscales del Ministerio Público (MP) acudieron a las instalaciones del Ministerio de Salud para secuestrar papelería relacionada a las compras de Vitacereal.

Juan Carlos Monzón, en prisión desde hace ocho meses por el caso de defraudación aduanera conocida como La Línea, fue sentado de nuevo en el banquillo de los acusados para dar explicaciones por el negocio de los granos y el Vitacereal.

El ex Secretario vicepresidencial aceptó que la casa de Vistas de San Ángel fue adquirida con fondos provenientes de actividades ilícitas, razón por la cual el inmueble le fue extinguido al igual que su oficina en el edificio Sixtino.

De la misma forma aceptó haberse beneficiado con la compra de los granos básicos mediante una asociación con Nery Dubón Arita para adjudicarle la compra. Por este último hecho, el MP le imputó el delito de abuso de autoridad.

En cuanto a su relación con Arévalo, Monzón reconoció una amistad, pero negó haberse beneficiado de las compras del Vitacereal pese a que, según fuentes del Ministerio de Finanzas, él ejerció presión para realizar las transferencias presupuestarias con las que se pagaría el producto a la empresa Nutrica.

Arévalo, después de la primera explicación dada a elPeriódico, accedió a una entrevista. En la misma cambió de opinión respecto a negar su relación con Monzón y aceptó conocerlo porque este le llamó en varias ocasiones para pedirle que surtieran Vitacereal en alguna comunidad que visitó la Vicepresidenta.

Aceptó también que en alguna ocasión invitó al ex Secretario para almorzar y pedirle, de favor, que interviniera para que el Gobierno les pagara Q40 millones que les adeudaba por la compra del Vitacereal. No obstante, negó haber tenido negocios con el ex Secretario.

En cuanto a la oficina del edificio Sixtino II, Arévalo indicó que junto a uno de sus socios de Nutrica tenían el inmueble que no ocupaban ni rentaban, por tanto decidieron dársela como pago por una remodelación a unos arquitectos a través de la sociedad Tecnoserobra, sociedad creada por su abogada Cinthya Paola Líquez. Si la oficina llegó a manos de Monzón, se excusa, es porque estos arquitectos se la vendieron a él posteriormente.

En el caso de la casa de Vistas del Ángel, Arévalo negó haber tenido participación en la adquisición del inmueble.

Publicado por www.elperiodico.com.gt el 7 de Septiembre 2016 por Investigación
http://elperiodico.com.gt/2016/06/07/investigacion/los-negocios-del-hambre/

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