Ánimo de delinquir

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Gastar líneas en la conducta del diputado Juan Manuel Giordano es desperdiciar tiempo y esfuerzo. Nadie puede justificar su conducta y menos dar alguna explicación de lo que ese muchacho pretende. Para el diputado, ser representante del pueblo es un hobbie que significa poder, luz pública, negocios, fiestas y cuanto más nos podamos imaginar. No tiene ni idea de qué significa su misión, qué parte del diseño constitucional él encarna y menos aún si podría aportar por lo menos alguna idea para construir un mejor país.

Giordano es lo que es, y personajes de ese calibre llegan al Congreso porque el propio Congreso se niega a reformar el sistema electoral, les conviene llenar las bancadas de Giordanos, y la historia lo demuestra. Elegimos diputados de la misma forma en que se elegían hace 50 años, así que el mensaje del Congreso es claro: queremos que el elector no pueda elegir diputados, sino que siga marcando simbolitos para que los partidos pongan a quienes pagan su derecho de piso.

Pero respecto de todo lo que pasó con Giordano, ojalá el problema fuera Giordano. El asunto es mucho más grave porque toda la bancada del partido oficial le brindó su apoyo. El diputado más famoso del Congreso por su actividad delincuencial tuvo el Visto Bueno del jefe de su grupo parlamentario y de todos sus colegas y esto no debemos olvidarlo.

La bancada del partido oficial le brindó el apoyo al diputado extorsionista por un simple motivo: existe en ese bloque un claro ánimo para delinquir. Es ridículo que quieran vernos cara de estúpidos cuando se dice que han citado a gobernadores, que aún no han ni calentado su silla por haber sido recién nombrados, para fiscalizarlos. Es notorio que lo que se pretende es cerrar círculos de presión para la contratación espuria de obra pública.

Se ha evidenciado que los gobernadores de Quiché, Huehuetenango, San Marcos, Petén, Suchitepéquez, Chimaltenango, Jutiapa y Santa Rosa fueron citados para influir en la integración de los Consejos de Desarrollo y cuerpos directores de obra pública con personal “de confianza” de los diputados; además ya hubo sugerencias sobre “empresas constructoras”.

La obra física ha sido fuente de corrupción y es claro que la bancada que más tránsfugas ha sumado no se queda a la zaga. Acá se amerita un mensaje ciudadano más fuerte y más claro.

La corrupción en nuestro país es sistémica y estructural, así que tolerar de los legisladores presiones para conseguir nombramientos afines dentro del Ejecutivo que les permitan “administrar” el Listado Geográfico de Obras y además contratar empresas constructoras es corrupción y es delito cometido al más alto nivel. Debemos denunciar con toda nuestra fuerza estas prácticas, con el objeto de conseguir de la Junta Directiva del Legislativo, del propio presidente de la República, de la Contraloría General de Cuentas, del Ministerio Público y hasta de la Procuraduría General de la Nación, cada uno dentro de su competencia, marcar un alto a este mercado de hampones.

Es absurdo e inútil que un domingo se reúnan los presidentes de los Organismos del Estado para promover una amplia discusión de reforma al sector justicia, cuando los diputados pueden delinquir con impunidad desde sus despachos.

Habemos muchos, calificados de incautos y tontos, que creemos que el 2015 sí fue un año de cambio importante para el país, pues este es momento para comprobarlo. Creer que solo Juan Manuel Giordano es el malo de la película es mentira, cuando a él sus compañeros lo pusieron de punta de lanza y toda esa bancada apoyó la extorsión.

Publicado por www.prensalibre.com el 13 de Abril 2016 por Alejandro Balsells Conde
http://www.prensalibre.com/opinion/animo-de-delinquir

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