Principia el 2016

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Guatemala necesita, hoy más que nunca, del movimiento ciudadano. 
 
Si creíamos que las aguas se quedarían estancadas, este abrupto país (que no deja de sorprendernos), nos arroja de nuevo al tumulto de los mares embravecidos. Para empezar, un tema de “política económica” que nos atañe a todos: los salarios diferenciados. Nos presentan este bocado envenenado como una panacea: la única solución para crear empleos. Sus argumentos son que el salario diferenciado implica ingresos mayores para quienes tienen como opción la economía informal. Y, por supuesto, nos pasan enfrente experiencias (la de China por ejemplo), donde ha funcionado.

Una política económica refleja siempre una ideología, una ética. En otras palabras: dime qué soluciones encuentras a un problema y te diré qué valores proteges. Lo cierto de la situación es que hay decenas de factores que hacen a Guatemala un país poco competitivo para convertirse en un “hub” industrial. Entre ellos podemos contar: alto costo de la energía, disfuncionalidad del transporte y vías de acceso, corrupción, burocracia, alto costo del financiamiento y poca inversión de los locales que sacan sus ganancias a los mercados financieros internacionales. La pregunta es ¿por qué no resolver estos problemas antes que decidirse por acortar los ingresos de los más pobres? La razón es que en Guatemala, el tema de la desigualdad no importa. Ni el desarrollo humano, ni la gente. Importan “los empresarios”, la “inversión extranjera” a quienes nos presentan como dadores de bienestar y a quienes hay que seducir a toda costa.

Un salario que a duras penas sirve para mantener vivo a un trabajador es una forma de esclavismo. Y no creo que Guatemala deba apostarle a esta solución. El tema crucial es cambiar de paradigma, apostarle a una ética de respeto a la gente. Y para que esto suceda, no hay ninguna otra solución que la propia ciudadanía. Si aceptamos como válida esta solución, continuaremos reproduciendo el mismo país que repudiamos.

Además de este tema crucial, está la brasa más caliente: la captura de los personajes más duros de la vieja historia contrainsurgente de Guatemala. Gente intocable. La pregunta es ¿por qué ahora? No tenemos que ser demasiado perspicaces para comprender que no se trata de un tema vinculado al conflicto armado interno. Se trata de, finalmente, desarticular añejos poderes ocultos, sede del crimen organizado, de la corrupción en el manejo la seguridad y de torcer el destino de Guatemala. Interesante giro. Ahora resulta que el tremendo peso de liberar a nuestro país de tan infame lacra cae sobre el endeble sistema de justicia. Ningún momento más crucial que este. Si queremos cambios profundos y significativos, apoyemos esta osada acción. El sistema necesitará de este apoyo radical pues la verdadera estructura de poder ha sido golpeada.

Publicado el 08 de enero de 2016 en  elperiodico.com.gt por Carol Zardetto

http://elperiodico.com.gt/2016/01/08/opinion/principia-el-2016/

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