Tránsfugas

Más que un símbolo o un color de corbata.
 
Que todo siguiera igual sería el mayor desperdicio de nuestra historia. Las demandas ciudadanas deben volverse piel. Deben traducirse en reformar este Estado caduco y derruido. Deben cambiar conductas políticas perversas. Deben trasformar este mapa repleto de límites y talanqueras. Deben movernos al verdadero arte de lo posible.

Comparto algunos fragmentos de una acción de inconstitucionalidad en contra del transfuguismo, aun pendiente de resolverse por parte de la Corte de Constitucionalidad:

“El transfuguismo parlamentario denota en el elegido una falta de firmeza ideológica, debilidad de convicciones, exceso de pragmatismo y anteposición de intereses personales y egoístas sobre aquellos programas e ideario del partido político que lo llevó a ocupar un cargo de representación popular, y por supuesto, un fraude a los electores”. “Los partidos políticos son más que un símbolo, una canción electoral o un color de corbata”. “Los partidos políticos sirven para agrupar convicciones ideológicas estables y representar la diversidad de opiniones dentro de una democracia constitucional. Dentro del Congreso, los diputados deben representar y defender, organizados como bancada, una determinada ideología y un programa político. La conformación de los distintos bloques partidarios en el Congreso es establecida por el soberano en las elecciones generales y no por los diputados de forma individual”.

“Por medio del sufragio universal los ciudadanos votan por listas cerradas y bloqueadas, agrupadas por una bandera partidaria. Los electores no pueden alterar el orden de las listas ni votar por diputados específicos. De ahí que no se vota por la persona sino por el partido”.

“Los electores podrían esperar que los diputados, por su alta investidura y su calidad de dignatarios de la Nación, sean firmes en sus convicciones”. “El transfuguismo constituye una patología democrática ya que permite a una persona variar unilateralmente la configuración de los bloques partidarios asignados por el soberano. Es una deslealtad democrática que defrauda al elector”. “El transfuguismo parlamentario en Guatemala es grave. El país tiene las tasas más altas de la región y superan el 36 por ciento”. “No es solamente un tema de afinidad individual, sino una afrenta a la efectividad del voto. Esto lógicamente causa una desconfianza de los ciudadanos en los políticos”.

Dedicado a los viejos y nuevos diputados recién electos. Volvamos piel la transformación y posibles las aspiraciones.

Publicado el 16 de septiembre de 2015 en www.elperiodico.com.gt por Anabella Giracca
http://elperiodico.com.gt/2015/09/16/opinion/transfugas/

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