¿Qué nos espera?

Estamos a las puertas de las elecciones generales en Guatemala para elegir presidente, vicepresidente, diputados al Congreso, alcaldes, corporaciones municipales y diputados al Parlacén. Las campañas para captar los votos se han intensificado. Al observar la forma como los candidatos que encabezan las encuestas pretenden captar esos votos, realmente da tristeza.

Uno de los candidatos confiesa abiertamente que ha estado en campaña permanente inmediatamente después de las últimas elecciones, lo indica en su publicidad, al enfatizar que ha recorrido durante más de 10 años el país, como una proeza. Sin embargo, los que somos del interior sabemos que no ha llegado al área rural, sino únicamente a los poblados grandes donde las posibilidades de captar votos son más altas. Otros, aunque no lo indican descaradamente, también lo han hecho. La pregunta es: ¿De dónde viene el financiamiento para estar en campaña permanente? En forma flagrante contravienen la legislación guatemalteca.

Otro de los candidatos es confeso público de asesinato y de malversación de fondos, obligado a declararlo en otros países donde la justicia es más clara. Impresionante fue ver cómo varios partidos pelearon para que militara en sus filas, y cómo aglutina simpatizantes.

Aparecen mujeres como candidatas. Una de ellas participó tras bambalinas en uno de los gobiernos, acusada de corrupción y nepotismo, donde prácticamente usurpó el poder y lo manejó a su antojo, preparando el camino para ser candidata presidencial; otra, hija de un gobernante acusado de genocidio, con relaciones oscuras con personas influyentes en el país.

En la escena surge un candidato que, aunque con una preparación adecuada, es más conocido por ganarse la vida como comediante, apoyado por militares jubilados con ansias de poder.

Mientras tanto, contraviniendo las legislaciones ambientales, la propaganda aparece como una marea de diferentes colores sobre los costados de las carreteras principales del país, manchando piedras, paredones, puentes, postes y todo lo que permita sostener la pintura para llamar la atención.

¿Dónde están las propuestas? ¿Los foros presidenciales para conocer la ideología de los candidatos? ¿Los planes de gobierno? ¿Los compromisos de transparencia y honestidad? ¿La decisión para establecer acciones que aprovechen favorablemente el potencial del país? ¿El compromiso para apoyar leyes que coadyuven al desarrollo de la nación? La realidad es que, tristemente, en los próximos cuatro años nos espera más de lo mismo, porque no hay dónde escoger y tendremos que votar nuevamente por el menos peor. Pero lo positivo es que ahora hay una coyuntura nacional que estará atenta al desenvolvimiento de sus gobernantes y que ha tomado conciencia de ser vigilante a las acciones que se ejecuten en el Gobierno, donde están afianzándose principios y valores que harán de esta una mejor nación. Quizá las próximas elecciones sean diferentes, y nos coloquen en la verdadera pista del desarrollo del país, porque Guatemala cuenta con un enorme potencial que envidian muchas naciones, la que gobernada por personas de valor y principios, así como comprometidas, podría en poco tiempo ser ejemplo a nivel mundial.

Publicado el 14 de julio de 2015 en www.prensalibre.com por Samuel Reyes Gómez
http://www.prensalibre.com/opinion/que-nos-espera

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