Casos de corrupción y antejuicios ponen a prueba a los tribunales

El Organismo Judicial (OJ) está a prueba frente a los diferentes casos de corrupción que han descubierto el Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig), porque de la independencia, sabiduría y rectitud que asuman los juzgadores para dilucidar los procesos emprendidos dependerá si esta institución recupera la credibilidad perdida, tras estos años de manipuleo político y clara venta de resoluciones judiciales.

Hay que decirlo: la justicia en el país es lenta, incumplida y discrimina. Quien no tiene para pagar, es condenado y normalmente encarcelado, mientras quien estafa al Estado, viola la Constitución o comete crímenes graves, consigue medidas sustitutivas o logra sentencia, que lo favorecen, vía modificación de delitos o procesos que se entrampan sin que se llegue a conclusión.

La última sindicación que hicieron el MP y la Cicig contra cuatro diputados y un alcalde, todos vinculados a un partido político, aunque el último de ellos fue expulsado recientemente, sacaron a luz lo que muchos saben y los funcionarios niegan: la influencia que les permite el cargo para beneficiarse por medio de las obras del Estado.

Un tráfico de influencias que no es ajeno a los tribunales. Baste recordar que también el OJ ha sido evidenciado por los entes investigadores; principalmente, con el llamado caso del Bufete de la Impunidad, integrado por un grupo de abogados que tenía montada una red dentro de los propios tribunales, la cual negociaba con los jueces el otorgamiento de medidas sustitutivas o resoluciones a favor de sus defendidos.

Los últimos casos de corrupción evidenciados por la Cicig y el MP, que involucran a los organismos Judicial y Legislativo, se suman a los encontrados en el Ejecutivo. Ello, obviamente, demuestra que los tentáculos de la corrupción tienen copadas las instituciones del Estado, por lo cual es inaplazable una depuración inmediata y severa.

Sin embargo, la desconfianza en las resoluciones judiciales es grande, y así lo revela nuestro trabajo de hoy. Los ejemplos que hacen crecer la duda en el sistema judicial abundan, así como los consejos en cuanto a que sean las instituciones las que inicien la limpieza de su casa.

El OJ tiene un enorme reto por delante. El trabajo de investigación que han realizado el MP y la Cicig, por lo menos lo mostrado en las diferentes revelaciones de este año, aporta diferentes medios de prueba que se pueden considerar sólidos. Ahora es el turno de los jueces. Es momento de que muestren imparcialidad y aplicación de justicia, pronta y cumplida, en especial, porque los ojos de propios y extraños estarán pendientes de su actuación.

Publicado el 08 de julio de 2015 en www.s21.com.gt por Editorial S21
http://www.s21.com.gt/editorial/2015/07/08/casos-corrupcion-antejuicios-ponen-prueba-tribunales

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