Qué regalón

Un nuevo escándalo de corrupción alborota el fin de año. No es novedad, pero siempre duele e indigna. La ciudadanía señala a los políticos y empresarios como los grandes culpables de la corrupción, el robo, la impunidad, la inseguridad y la injusticia que vivimos. En gran medida, es cierto que los contubernios entre estos sectores nos han puesto de rodillas en las últimas décadas, y que los políticos están para servir a la gente. Pero la ciudadanía también comparte alguna responsabilidad en esto, tanto porque calla como porque la corrupción está igualmente presente en las calles, las tiendas, los mercados y las organizaciones. Se entiende bien que el temor a hablar y actuar persista en Guatemala, se entiende bien que la economía de sobrevivencia mande que uno regrese a casa sin querer saber más acerca de las malas noticias que abundan, se entiende bien el poco acceso a información pública a la cual tenemos derecho, y se entiende mejor la impotencia en un país donde los poderes del Estado están secuestrados.

Todo es real. Pero no se puede ser cómplice, ni en las urnas ni por medio del silencio, de poner a la cabeza de un país a gente ladrona, corrupta y miope. El caso de corrupción que públicamente salpica a Alejandro Sinibaldi, candidato presidencial por el partido oficial, nos puede servir bien como ejemplo.

Según la nota de hace dos días de M. Rodríguez (ver Escándalo de corrupción en Brasil salpica a Alejandro Sinibaldi. La Hora 16/12/14 ), en “Una serie de documentos que fueron incautados por la Policía en Brasil a la empresa OAS, investigada por un caso de corrupción y lavado de dinero en la petrolera Petrobras, consta que la misma realizó una donación de un millón de dólares al precandidato presidencial por el Partido Patriota, Alejandro Sinibaldi, según reportó el periódico Valor Económico, de Sao Paulo.” Y a pesar de que Sinibaldi ha negado cualquier implicación en todo este asunto, hay cosas que llaman mucho la atención.

La primera es que los documentos que lo implican fueron hallados en la oficina de José Aldemario Pinheiro Filho (acusado por corrupción en Brasil), presidente de la empresa constructora que tiene como práctica usual apartar varios miles de millones de dólares anuales para su “lobby” (vaya eufemismo!!) en distintos países de América y África. La segunda, es que en ellos se describe cómo ese millón de dólares se entregó por cuotas al publicista español Antonio Solá (sindicado por corrupción en Brasil), quien dirigió la campaña de Otto Pérez Molina en 2011. Luego, hay palabras manuscritas completas o abreviadas que indican hacia dónde han caminado los sobornos.

Pero quizás lo que más llame la atención es que la fecha del manuscrito hallado en el escritorio del presidente de OAS es 10 de agosto, posiblemente de 2014. Y eso es justo un día antes de que Sinibaldi proporcionara  declaraciones públicas sobre la aprobación del préstamo de US$340 millones que el Banco de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) diera a Guatemala para la ampliación de la carretera de Mayelas, Gualán, al Puerto Santo Tomás de Castilla (ver Banco brasileño avala préstamo para ampliar carretera. Prensa Libre 12/08/14). Saque sus conclusiones antes de votar, y que su partido sea Guatemala.

Publicado el 17 de diciembre de 2014 en www.prensalibre.com por Carolina Escobar Sarti
http://www.prensalibre.com/opinion/Que-regalon_0_1268273527.html

Categories:

No Responses

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


The reCAPTCHA verification period has expired. Please reload the page.