Crisis sin razón

Siempre hemos tenido que aceptar con dolor el gran pecado, o crimen, estructural de ser el país de América con el más alto índice de desnutrición crónica infantil que sufren nuestras niñas y niños de 0 a 5 años; incluso un índice más alto que el de Haití, siendo este el país más pobre del continente.  Esto viene a confirmar lo que también debemos reconocer, y es que Guatemala es uno de los países económicamente más polarizados del mundo, en donde, a pesar de ser un país con grandes recursos naturales, sigue manteniendo grupos de población en extrema pobreza y sin oportunidades de salir de la misma, más que de migrar fuera del país. Por supuesto que la desnutrición crónica es considerada una forma de “desnutrición estadística”, en la que es más difícil visualizar el efecto.
 

Pero lo que muchas personas no saben es que precisamente este tipo de desnutrición es la que tiene un efecto acumulativo de generación en generación, y que de igual forma llevará generaciones el corregir sus efectos.

En primer lugar, el tema debe verse con sentido humano: ¿cómo es posible que, siendo un país eminentemente agrícola, existan en él altos índices de desnutrición?, y tampoco podemos olvidar que el Derecho a la Alimentación es uno de los derechos humanos fundamentales.

Adicionalmente, cuando se habla de “promover la inversión y desarrollo económico en el país” siempre se hace referencia erróneamente al tema tributario, cuando la verdad es que los factores más importantes para la misma son la seguridad personal y jurídica, y la calificación de los trabajadores, y esto último va directamente vinculado con el acceso y calidad del sistema educativo, así como con la seguridad alimentaria.

  Hoy, trágicamente, hemos ido un paso más lejos, pues la desnutrición crónica se ha convertido en desnutrición aguda, debido a la sequía que imperó en las últimas semanas en el país.  Aceptamos que los desastres naturales no pueden atribuirse a la responsabilidad de nadie, pero lo que sí es responsabilidad de los gobiernos  es la falta de planificación para prevenir el efecto de desastres que se saben sucederán en relativo corto plazo.  Desde enero, el Insivumeh anunció que vendrían períodos graves de sequía, al igual que les podrán seguir períodos de precipitación pluvial copiosa; sin embargo, no pareciera haberse tomado ninguna medida de prevención ni creación de reserva alimentaria.  Hoy, el Gobierno propone responder a la crisis con cooperación internacional sin asumir su responsabilidad por la ausencia de planes propios.

Es de hacer notar que  incluso repartir la cooperación alimentaria que se recibe de organismos internacionales  implica tener una infraestructura humana administrativa y capacidad gerencial para hacerla llegar con urgencia a los lugares de mayor necesidad.  La diputada Nineth Montenegro ha denunciado cómo un alto porcentaje de las bolsas alimentarias son repartidas en el departamento de Guatemala, que no es una zona crítica pero que tiene más votantes.

No podemos permitir que niños de Guatemala mueran de hambre y, menos aún, que la ayuda alimentaria internacional se convierta en elemento de campaña electoral.

Publicado el 03 de septiembre de 2014 en www.prensalibre.com por Frank La Rue Lewy
http://www.prensalibre.com/opinion/Crisis-sin-razon_0_1205279688.html

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