SAT a la deriva

LA OSCURA ATMÓSFERA creada en torno al intento de contratar a la empresa argentina Kolektor solo vino a hacer más evidente la crisis que afronta la SAT. A mayo último, se dejó de percibir Q613 millones en concepto de impuestos, en relación a la meta establecida, lo cual implica que cada vez la brecha fiscal se amplía más. A ello se agrega que, según el Ministerio de Finanzas, para diciembre próximo podría surgir un agujero de más de Q4 mil millones en el presupuesto. Esa sería la razón de que en forma desesperada el presidente Pérez Molina busque en la contratación de una asesoría internacional una varita mágica para resolver el problema.

Pero la crisis tiene otros componentes más complejos, cuya su raíz estaría en la política errática de este Gobierno.

EN EL 2012, EL PARTIDO Patriota cantó victoria con la aprobación de la Ley de Actualización Tributaria con la que aseguraba que iba a lograr hasta Q9 mil millones en el primer año de vigencia. Pero la realidad ha sido diferente porque se ha caído pedazo a pedazo, con concesiones al sector privado e inconstitucionalidades. En abril pasado, por ejemplo, la exministra María Castro alegaba que el Cacif no había cumplido su promesa de retirar acciones de inconstitucionalidad contra la reforma fiscal, aunque el Gobierno sí había hecho cambios exigidos por el sector privado. Encima, la población ha dejado de exigir facturas porque la actualización fiscal eliminó el atractivo de la devolución de crédito, con lo que se ha ampliado la evasión.

LA MANO AUTORITARIA del Gobierno ha hecho mella en Finanzas y la SAT. A la fecha, se ha estrenado el tercer ministro del Tesoro y la superintendencia lleva también su tercer jefe. Esta situación ha generado un debilitamiento de las estructuras de la entidad, se han perdido cuadros técnicos y se han vuelto a enquistar redes de mafias. El intervencionismo estatal en la SAT complica sus mismas prioridades porque no logra aumentar la tributación. De cara a las próximas elecciones el PP exige más y más fondos para obras y eso dispara las proyecciones presupuestarias. Así no hay forma de resolver el dilema de que el presupuesto se financie con impuestos y se tenga que recurrir al endeudamiento.

PARA AUMENTAR la recaudación, la SAT presiona a los contribuyentes que sí pagan, pero no combate a los grandes defraudadores y contrabandistas. Pequeños comercios han sido sancionados y se ensañan contra el contrabando hormiga en zonas fronterizas, pero los grandes contrabandistas parecieran que tienen luz verde. Eso se pudo observar con la fracasada intervención de cinco aduanas que terminó en abril, sin que se hayan implementado controles como el marchamo electrónico y el escaneo. Frente a esa cruda realidad, se comprende la desesperación de Pérez Molina por traer a asesores externos, aunque tengan mala fama, para que traten de mejorar la tributación, pero a estas alturas se sabe que el problema es más de fondo. Este Gobierno ha llevado a un callejón sin salida a la SAT y así ni la asesoría de Superman podría salvarla.

Publicado el 25 de junio de 2014 en www.prensalibre.com por Haroldo Shetemul
http://www.prensalibre.com/opinion/SAT-deriva_0_1163283681.html

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