Presupuesto 2014: ¿y el 2015 qué?

Hugo Maul R.

Proliferarán las maniobras contables.

Tal y como estaban las cosas, no había forma que pasara algo bueno. Mal si se aprobaba; mal si no se aprobaba. De haberse aprobado el proyecto de Presupuesto de Ingresos y Egresos del Estado para el 2014, tal y como lo envió el Minfin, el Congreso hubiera cometido un grave error. El incremento de gastos por encima de las posibilidades reales de recaudación implicaba un crecimiento de la deuda pública que resultaba inaceptable para la mayoría de guatemaltecos. Al no haberse aprobado el mismo, lo más grave no son las complicaciones financieras que deberá afrontar el Ejecutivo el próximo año, sino la proliferación de maniobras contables y administrativas poco transparentes y antojadizas que serán necesarias para hacer que el aparato estatal funcione durante 2014. El uso a diestra y siniestra de transferencias presupuestarias, para reasignar fondos entre programas, instituciones y distintos rubros presupuestarios, es tan solo una de las tantas maniobras a las que tendrá que recurrir el Ejecutivo para asegurar los fondos a los gastos que considere necesarios.

Por si esto fuera poco, las recién aprobadas reformas a la Ley Orgánica del Presupuesto traerán consigo un periodo de aprendizaje y problemas de implementación, que limitarán seriamente la capacidad de ejecución del Ejecutivo durante los primeros meses del año. Una combinación de factores que, en el mejor de los casos, dificultarán grandemente el manejo de los fondos públicos y que, en el peor de los casos, literalmente, puede llegar a paralizar la ejecución del gasto público. A lo que habría que añadir los problemas derivados de tener que acudir al Congreso para lograr la aprobación de cualquier nuevo financiamiento que resultare necesario. Dado este escenario, tal y como insistieron tantas organizaciones, lo más sano hubiera sido aprobar un nuevo Presupuesto junto con normas presupuestarias y candados más efectivos que los actuales, apoyando la gestión por resultados y con un nivel de gastos acorde a proyecciones realistas de ingresos tributarios.

La suerte para el 2014 está echada, lo cual no debe implicar bajar los brazos en esta temática. Lo que se discutirá y negociará para el 2015 es tanto o más importante que lo que ya pasó. Siendo el 2015 un año electoral, es necesario demandar desde ya más compromiso, transparencia y seriedad en la planificación, elaboración, aprobación y ejecución del Presupuesto para dicho año. Además, por supuesto, de introducir normativa presupuestaria que minimice el uso del gasto público con fines electorales, de reducir el déficit fiscal a su mínima expresión y depender lo menos posible de la deuda pública. Así como mostrar avances profundos en materia de la adopción de un Presupuesto por resultados, dentro del marco de la gestión por resultados; mejorar el acceso a la información pública en cada una de las distintas etapas del Presupuesto; y, promover un sistema de monitoreo, evaluación y mejora de la gestión pública.

Artículo publicado en el diario guatemalteco El Periódico, el día martes 03 de diciembre 2013.

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