Lecciones

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

Venezuela es el país con la mayor cantidad de reservas probadas de petróleo del mundo. Al 2010 se estimaban casi 300 mil millones de barriles. Eso quiere decir que, en promedio, cada venezolano teóricamente cuenta con una riqueza equivalente al valor de 10 mil barriles de petróleo. Ahora explíqueme ¿cómo es posible que sus ciudadanos no puedan adquirir ni papel toilette y padezcan una inflación cercana al 50%? La semana pasada las redes sociales divulgaron las recientes medidas económicas impuestas por el presidente Maduro de Venezuela ante el aumento en los precios de los electrodomésticos. “He ordenado la ocupación de esa red de tiendas y sacar los productos a la venta a precio justo, que no quede nada en los anaqueles, que no quede nada en los almacenes” —proclamó frente a un grupo de seguidores que le aplaudió profusamente—. Inmediatamente después, la amenaza no solo se cumplió, sino que se procedió al arresto de los propietarios de tiendas y al saqueo de las mismas. El socialismo del siglo XXI puso en evidencia que es mejor para el vandalismo que para la creación de riqueza.

El presidente venezolano no está solo ni ha sido el primero en creer que los precios se pueden bajar por decreto. Los electrodomésticos en Venezuela están caros producto de una inflación cercana al 50% que ha devaluado la moneda y ha destruido el poder adquisitivo del dinero. No es por culpa de los dueños de las tiendas. El chavismo ha socavado las bases productivas venezolanas imprimiendo dinero sin respaldo. Los supermercados se encuentran vergonzosamente desabastecidos. Hace poco hubo crisis porque no había papel toilette. La respuesta del Gobierno fue intervenir militarmente la fábrica…

Por increíble que parezca, ni las mayores reservas petroleras del planeta pueden sacar de pobre a una nación. Especialmente cuando sus dirigentes se esfuerzan por imponer una ideología obsoleta. Maduro y sus seguidores han sido cegados por la envidia y el odio. No se dan cuenta que la economía no se reactiva ni se controla por decreto. Que la oferta de bienes y servicios no se estimula con amenazas de cárcel a los “especuladores”. Y que, conforme el socialismo se vaya enquistando en la economía venezolana, la pobreza y el desabastecimiento lo harán también.

La dolorosa lección que Maduro está imponiendo a su pueblo debe ser aprendida por el resto de nosotros. El socialismo y la intervención de los gobernantes en el proceso económico son empobrecedores. No existe una “guerra económica” como Maduro se pretende defender frente al fracaso de sus políticas. Solo hay incompetencia. El capitalismo ha demostrado que es la “receta” para la prosperidad económica.

Cada pueblo tiene el Gobierno que se merece. Por ello es tan importante que el resto de nosotros seamos lo suficientemente inteligentes para entender lo que pasa en Venezuela. Si no queremos pasar por esas penas, debemos mantener alejados a los burócratas de los asuntos económicos. Ellos no tienen la capacidad de crear riqueza, pero sí tienen las herramientas políticas para destruirla.

Artículo publicado en el diario guatemalteco Prensa Libre, el día martes 19 de noviembre 2013.

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