Un clavo saca otro clavo

El debate sobre la declaración patrimonial de funcionarios pasó al olvido.

Una entrevista de Otto Pérez en Univisión abrió la caja de Pandora. Cuestionado sobre el presunto enriquecimiento ilícito de la Vicepresidenta, el mandatario aseguró que “pondría las manos al fuego” por la Vice, y apoyó la idea de que Baldetti hiciera público su patrimonio. Tras una semana de silencio incómodo, y ante la creciente presión de la opinión pública, la vicemandataria concedió una entrevista a Emisoras Unidas para aclarar la situación. No obstante, la medicina le salió más cara que la enfermedad. Aparte de compartir la insólita rentabilidad del mercado de los champús, su falta de tacto generó un innecesario incidente con el mandatario mexicano; sin hablar de su falta de pericia para dilucidar las interrogantes sobre su acelerado enriquecimiento.

 Por unos días, el Gobierno se vio atrapado contra las cuerdas. La corrupción y la repentina opulencia de las autoridades de turno trascendieron a nivel internacional. A lo interno, el debate orbitó en torno a la falta de transparencia y probidad de la Vice, y la legalidad de publicitar la declaración patrimonial de funcionarios. Pero al final, el meollo de la discusión era el enriquecimiento desmedido de actores políticos. Hoy, Roxana Baldetti está en el ojo del huracán, pero con cada gobierno, decenas de servidores públicos emergen del anonimato financiero gracias a un puesto en la burocracia del Estado.

 Ahí murió todo. La decisión del Ejecutivo de intervenir la SAT abrió un nuevo tema de debate. La renuncia de Pavel Centeno fue aplaudida por diversos sectores que adversaron su conducción de la política fiscal; mientras que los análisis sobre sus posibles sucesores y las implicaciones de su salida, revivieron la discusión sobre el rumbo del Gobierno. En el ámbito judicial, la resolución de la Corte de Constitucionalidad sobre la amnistía en el caso Ríos Montt volvió a destapar las pasiones ideológicas de una sociedad enfrentada; mientras que en el Legislativo, la reforma electoral se convirtió en el nuevo foco de la discusión política. Y por si fuera poco, el sufrimiento de Pérez Molina por los magros resultados de la Selección mexicana se convirtió en el centro de las parodias de sobremesa.

 Hoy, el debate sobre la publicidad de la declaración patrimonial ha pasado al olvido. Peor aún, la incipiente discusión sobre la legitimidad de aquellas fortunas apalancadas en la función pública, se ha desvanecido. Para Pérez y Baldetti se hizo cierta aquella frase de “un clavo saca otro clavo”; mientras que el país sigue presa de su política patrimonial, es decir, de aquella visión –generalmente aceptada– que concibe al Estado como fuente de enriquecimiento para quien accede a la función pública.

Publicado el 29 de octubre de 2013 en www.elperiodico.com.gt por Phillip Chicola
http://www.elperiodico.com.gt/es/20131029/opinion/236932/

 

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