Los colores de mi país

De negros y grises se pinta el cielo cuando está atormentado; la tormenta atormenta el cielo. Son colores que dan poca paz, nos angustia verlos y sentimos temor. Aumenta la sensación de desasosiego cuando son escupidos, en esa inmensidad luctuosa, los relámpagos. Estos al romper las alturas permiten ver la extensión de la oscuridad. Después del trueno se produce el silencio, hay miedo y esos sentimientos dan inseguridad. Pero cuando termina; cuando el sol vuelve a salir, se pinta el arco iris, el cielo se reconcilia con la tierra y la armonía se siente en el corazón.

Desde hace varias semanas, me llegó una tormenta; no quiero ver noticias, no quiero leer noticias, no quiero escuchar noticias. Estoy sin sosiego, me cuesta mucho sentir la armonía que era cotidiana en mi vida. Razonar la situación no es difícil, solo hacer un recorrido por los titulares de los diarios de las dos últimas semanas nos dan las pruebas de qué puede sentir un chapín al ver su país bajo la borrasca.

Cincuenta personas muertas en la carretera, entre ellas dos pequeños, por la imprudencia inmune cotidiana; más de un chofer de bus es asesinado a diario; un mesero asesinado al salir de un banco. Todos dejan familias. Noticias rojas de las que se llenan las noticias. Pero eso sí, leyes emitidas a la carrera para taparle el ojo al macho que no resolverán el problema de nuestro país.

Niños desnutridos que mueren de hambre en toda la república; jóvenes que son tildados de delincuentes porque quieren estudiar; críos abusados por sus padrastros o familiares cercanos; mujeres asesinadas por sus compañeros de vida que están claros que, cuando vistieron de blanco se dijeron, “ hasta que la muerte nos separe”. Instituciones públicas y privadas que no son capaces de buscar la solución a los miles de problemas sociales y que son entretenidos porque dan réditos a algunos.

Familias desintegradas, niños abandonados, escuelas sin techo, empleados de la SAT robando carros, abusos contra los vendedores en las calles, justicia injusta que pinta de morado la penitencia de quienes la sufren. Esas son las tormentas con truenos que a diario viven en este bello país las personas buenas que solo saben callar.

Para sentir los colores en la negrura de los sentimientos, podemos ver rojo, morado, verde, anaranjado y algún otro en cuanta carretera existe en el país en las vallas publicitarias, que representan a quienes dicen harán los cambios en el próximo gobierno en busca del bien común. Lo dicen hoy cuando están, con conocimiento de causa, rompiendo las leyes. ¿Podemos creer en alguien que dice que hará que la ley se obedezca, cuando hoy son ellos quienes la quebrantan?

Cuesta engañar. Cómo creerles cuando salen en las noticias informando todo lo bueno que están haciendo y se ve lo contrario en las calles. Pero aun así, es necesario que cada ciudadano tome su pincel y sea partícipe de pintar el arco iris que, tarde o temprano, ha de salir. Solo pido a Dios que antes de eso no se siga pintando de rojo el suelo nacional.

Publicado el 27 de septiembre de 2013 en www.s21.com.gt por Lucrecia de Palomo 
http://www.s21.com.gt/cuaderno-escritor/2013/09/27/colores-mi-pais

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