Urbanismo y violencia

La ciudad de Guatemala sigue siendo manejada empíricamente y sin una unidad profesional adecuada que maneje los problemas urbanos. Esto ha llevado a que Guatemala sea el segundo país que más inquieta a los analistas en materia de violencia urbana. En el 2010, el Pentágono consideró que había riesgo de que Guatemala se convirtiese en un narcoestado.
 
 

De acuerdo con la Policía Nacional Civil (PNC), de enero a julio del 2013 se han perpetrado dos mil 185 muertes con arma de fuego, pero en el mismo período esa institución solo efectuó cien capturas de personas vinculadas con crímenes (Prensa Libre).

El politólogo mexicano Alejandro Hope aporta un dato que refleja la anomia guatemalteca del poder público —anomia es la falta de integración en la vida social—. Se calcula que por cada policía o militar, en este país hay cinco agentes de seguridad privada. Según estudios son 140 empresas con 40 mil guardias. Esto solo hay que verlo cuando se transita en los centros comerciales de la capital, donde la cantidad de guardias privados armados impresiona.

Pero este no es un problema solamente de seguridad. Por ejemplo, se ha hecho muy poco para promover e institucionalizar un proceso que defina procedimientos para la formulación de planes de ordenamiento territorial: que se constituye en el proceso de organización del uso del suelo y la ocupación del territorio, en función de sus características biofísicas, socioeconómicas, culturales, ambientales y político-institucionales, con la finalidad de promover el desarrollo sostenible.

Lo primero que se debería realizar, desde el gobierno municipal es construir una línea base sobre el tema de seguridad y desarrollo; elaborar un diagnóstico municipal en la materia, efectuar sondeos de percepción ciudadana y talleres participativos con representantes locales. Hasta ahora no se conoce ningún esfuerzo en este sentido por parte de la administración edilicia capitalina.

Aquí lo único que se hace es reprimir a los comerciantes de escasos recursos que “afean la ciudad”. Como lo sucedido el día miércoles 21, en la 8a. calle y 8a. avenida, zona 1. Esta anomia política es la que ha conducido a que las acciones urbanas más importantes se dirijan hacia armar a esos guardias privados.

Tenemos el crecimiento de las áreas urbanas que es la principal explicación a los constantes procesos migratorios desde las áreas rurales, lo cual ha venido aparejado con un crecimiento de diversos problemas y requerimientos de la población en estas áreas; y para lo cual se necesitan procesos de planificación que prevean un constante mejoramiento en las condiciones de vida de la población.

Mauricio López Bonilla manifestó que otro hecho que les permite tener mayor eficacia a las autoridades es la colaboración de la población. Pero tanto López Bonilla como los alcaldes obvian los procesos de ordenamiento territorial y la violencia.

Publicado 26 de Agosto 2013 en www.prensalibre.com por ALFONSO YURRITA CUESTA
http://www.prensalibre.com/opinion/Urbanismo-violencia_0_981501854.html

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