La impotencia de un médico por no poder atender debido a la falta de medicamentos

Rodolfo Cruz se graduó de médico a los 28 años, siempre soñó usar su traje de tela azul y servir a los más necesitados. Cuando realizó sus prácticas en el Hospital Roosevelt se dio cuenta de las carencias del sistema de salud. También, fue víctima muchas veces de robo, pues los mismos pacientes se llevaban sus pertenencias. No obstante, todos esos problemas no lo iban a detener para graduarse.

Cuando se graduó consideró establecer una clínica en la ciudad, pero cansado del ajetreo diario, tráfico y de las circunstancias que había pasado emprendió un viaje, uno que lo llevaría hasta el Occidente del país.

Instauró su clínica en Santa Eulalia, Huehuetenango. Ese municipio se encuentra a casi cinco horas de la cabecera departamental. En el mismo atendía a muchas personas de diferentes cantones y algunas debían caminar largas distancias para visitarle.

Uno de los problemas que observó Rodolfo es que no hay un centro de salud acorde a las necesidades de los residentes.

Una vez lo llamaron para que atendiera de emergencia a una persona, en un lugar donde aparentemente encontraría los insumos necesarios. Sin embargo, al llegar sintió impotencia porque en el sitio no contaba siquiera con una inyección, así que al ver la necesidad que existía se fue a su clínica para llevar algunos artículos que la población necesitaba, pero esto no podía realizarlo seguido.

Cruz recordó aquella época cuando era estudiante y no había medicamentos, ni inyecciones en el hospital, por lo cual debía ingeniárselas para atender a los pacientes. Incluso, no olvida a una mujer que llegó a su clínica con una hemorragia, porque había dado a luz, pero no tenía dinero para pagar la consulta. Él vio la necesidad y urgencia del caso, así que la atendió y se sorprendió al saber que como no encontró un lugar cercano y público donde la atendieran durante su parto se fue con una comadrona a tener a su bebé que falleció.

Cruz está consciente de que si no hubiera atendido a las personas en su clínica privada, muchas ya hubieran fallecido. Incluso si no cuentan con el dinero él les da fiado, aunque algunos ni siquiera le han pagado la deuda pendiente.

“Hay personas que dicen que regresarán para cancelar la deuda, pero es mentira. Que sea Dios quien se encargue, yo cumplo con mi labor de médico y es lo que me motiva”. Rodolfo Cruz.

El Ministerio de Salud pública anunció que se encuentran en alerta naranja por la enfermedad del dengue, para tratar de abastecer los centros de salud y hospitales nacionales, pero no es el único padecimiento que enfrentan los guatemaltecos.


MARYSABEL ALDANA LARRAINZA

https://www.relato.gt/actualidad/el-dolor-de-un-medico-de-no-poder-atender-por-falta-de-medicamentos

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