A merced de los extorsionistas

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Jocotales se está volviendo una región sin ley. Ni la presencia policíaca es suficiente para detener a los delincuentes. Allí los pobladores viven intimidados. El pánico se ha apoderado de todos. Caminar por las calles de ese sector es demasiado peligroso.

Aun cuando se instaló una sede de la Policía de Mercados (Polimerc), en los alrededores de ese centro de comercio popular, las extorsiones no cesaron. Es más, se comenzaron a elevar los asesinatos de propietarios de locales que se negaban a pagar el monto de la extorsión. Incluso, se llegó a dejar restos humanos entre bolsas frente a algunos de los locales, en calidad de advertencia.

Uno de los comerciantes, frente a cuyo local se dejó una cabeza humana, luego fue asesinado.

El colmo de la desfachatez de los delincuentes llegó cuando iniciaron el cobro de extorsión a los niños de las escuelas cercanas al mercado. A cada niño se le exige el pago de Q1 semanal. A los maestros la cuota se les impuso en Q15. Esa tarifa, impagable para muchos, hace que tanto educandos como docentes lleguen a desarrollar sus labores diarias sumidos en el pánico.

La situación ha llegado a tal extremo que, aprovechando el descanso largo de este último fin de semana, la supervisión educativa del sector ordenó que se cerraran 8 establecimientos públicos desde el viernes, pues se recibieron amenazas telefónicas de que serían lanzadas granadas dentro de los establecimientos si no se cumplía con los pagos exigidos.

En estas condiciones, es imposible que los niños, sus padres y los maestros puedan vivir en paz. Los extorsionistas les mandan teléfonos a través de los cuales hacen llegar sus exigencias, las cuales consisten en pagos que la mayoría no puede cumplir, aun cuando se trata de cifras relativamente bajas.

Las autoridades deben tomar cartas en el asunto, de inmediato. De no hacerlo, la situación empeorará y darles más ventajas y libertades a estos grupos de mafiosos es como darles la llave de la casa para que hagan lo que quieran.

Fuerzas de seguridad y sistema de justicia deben jugar su papel, rápido y sin clemencia en contra de estas bandas. Es inaudito que sigan actuando a su sabor y antojo, con una impunidad inconcebible, sin que alguien pueda hacer algo inmediato para controlarlos y erradicar esas malas prácticas.

Los guatemaltecos necesitamos seguridad. En todo sentido. Necesitamos poder movilizarnos por las calles sin miedo a ser asesinados o, en el mejor de los casos, asaltados. Necesitamos salir de compras sin miedo a que nos dejen sin nada. Necesitamos enviar a nuestros hijos a estudiar, con la tranquilidad de que están protegidos y de que nada les sucederá lejos de nuestros hogares.

Esas garantías solo las puede dar el Estado. Pero si este no actúa y permite los desmanes, es precisamente el tipo de actitud que hace que las sociedades reaccionen violentamente ante la violencia, y busquen hacer justicia por su propia mano. Eso es algo que no debe permitirse. Es como dar la pauta para que nos ratifiquemos como una ciudad sin ley.

Publicado por www.s21.gt el 17 de Agosto 2016 por Redacción.
http://www.s21.gt/2016/08/a-merced-los-extorsionistas/

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