El asalto de la UNE

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Pedro Trujillo

 

La publicación del salario de empleados del Congreso ha convulsionado a la opinión pública nacional, y espero que también a la internacional. El discurso de que pagamos pocos impuestos y necesitamos ayuda internacional para promover el desarrollo y reducir la pobreza queda empañado. Será muy difícil para ciertos organismos internacionales y embajadas —¡espero!— explicar a sus países la razón por la que determinados funcionarios locales cobran mucho más que sus homólogos europeos y, aún así, recibimos millonaria cooperación para “el desarrollo”. Es de presumir que se analice terminar inmediatamente cualquier colaboración o se asuma la complicidad con lo que ocurre.

Aunque nunca es tarde, es natural preguntarse la razón que llevó al presidente del Congreso a filtrar el listado, cuando en 30 años de diputado no se inmutó, ¡y lo sabía! Lanzó el problema a la ciudadanía, ávida de depuración, para que arregle el asunto o quizá provocó una cortina de humo. Mario Taracena ha pasado de villano —denunciado por misógino— a héroe, y al mismo tiempo que evidenciaba los altos salarios, contrataba a dedo —por una cifra no menor a las criticadas— a dos asesores personales de Sandra Torres: los “peludos” Menocal —recontratado— y Robles, además de a 25 asesores para la UNE. ¡Esa doble moral tan comúnmente utilizada! Por un lado muestra la corrupción y por el otro la ejerce, sabedores del medidor emotivo y cortoplacista del país que suele juzgar con tímida memoria y vasto criterio, y distrae a la ciudadanía con el “pan y circo” tradicional.

A los pocos días, la UNE se hizo con gran parte de las Comisiones del Congreso, sacó de la jugada al FCN, desplazó al resto de partidos y mando un subliminal, pero contundente, mensaje al presidente. Caliente aún el ambiente, las huestes del sindicato magisterial se lanzaron a la calle el pasado jueves para presionar y no precisamente con demandas que mejoren la educación, sino con temas tan distantes como la nacionalización de la energía eléctrica. Hay que recordar que esas mafias siguen lideradas por aquel amigo de Colom —luego de Pérez Molina—, que se salvó de ser destituido cuando decidieron sobreseer el expediente en época de la UNE, a pesar de tener abierta una investigación. ¡Error del presidente haberse reunido con el chantajista magisterial!

Y es que un triunfo de la gestión de Jimmy Morales supondría el mayor descrédito de los esperpentos políticos tradicionales y el “entierro” de la vieja casta. Por ello han decidido, junto con amigos ideológicamente cercanos, tomar el poder y cercar al Ejecutivo de manera que lo hagan fracasar o controlen todas las pitas para amañar una asamblea constituyente o promover reformas legales, en las que puedan incidir a su particular manera. A poco que se sigan ciertas publicaciones y algún medio escrito que los apoya, se puede observar cómo se teje tal estrategia.

La UNE maniobra para tomar el poder, a pesar de haber perdido las elecciones. Sabe que no tiene más combustible y muchos de sus cuadros —posteriormente fugados a Líder— son ahora enjuiciados. ¡Tanto condenar golpes de Estado históricos y se pasan la vida buscando cómo dar uno, sin que se les note! El principal escollo para el desarrollo del país son los dinosaurios de la vieja política, de los que hay que salir a como dé lugar, a pesar de que se resisten, se enrocan o muestran inusual simpatía. No perdamos el norte y sepamos separar la paja del grano.

Señor Morales, le han enviado suficientes mensajes y comienzan a arrinconarlo. Quizá el enemigo lo tenga muy cerca. No se deje sorprender o todos perderemos.

Publicado el 26 de enero de 2016 en www.prensalibre.com 
http://www.prensalibre.com/opinion/el-asalto-de-la-une

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