Leyes no sancionan explotación infantil

La erradicación de la explotación infantil en el país ha tenido como obstáculos la falta de penalización a las personas que se aprovechan de los menores, así como la baja asignación presupuestaria para el desarrollo de la niñez y de la adolescencia.
 

Sandra Gularte, delegada de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH); Alberto Vásquez, de la Fundación Esperanza de los Niños y coordinador nacional del proyecto Construyendo Democracia en Centroamérica, y Brenda Cabrera, vocera de la Campaña para la Comprensión y Erradicación del Trabajo Infantil, expusieron ayer los factores que originan este fenómeno social, el perfil de los menores afectados y las soluciones para suprimirlo.

¿Qué es la explotación infantil?

Gularte: A nivel de norma interna se establece que ningún menor de 14 años puede laborar, porque se violarían sus derechos humanos. La explotación ocurre cuando un niño trabaja más de siete horas, sin recibir la alimentación adecuada ni educación, y es forzado por la familia o por otra persona a trabajar.

¿En qué formas se produce?

Gularte: Entre las más visibles está la mendicidad, ventas de dulces y frutas, pero también está el trabajo en la agricultura, ámbito en que el niño es un trabajador más en el corte de caña o de café. La explotación laboral en Guatemala comienza desde corta edad. Hemos tenido casos de niños que trabajan en construcción.

También está el trabajo infantil invisible de la niña trabajadora doméstica, que viene desde los 13 años traída por la mamá a la ciudad, la deja en una residencia donde trabaja desde las 4 hasta las 22 horas. Además, suele ser víctima de violencia sexual por patrones.

¿Cuáles son las estadísticas de niños que trabajan en Guatemala?

Vásquez: No tenemos un ente que genere información exacta, pero se calcula que son un millón 200 mil, según datos del 2011. Sin embargo, hay un subregistro.

¿Quiénes son y de quéáreas provienen los afectados?

Gularte: Eso depende del estatus diferenciado del género. Por ejemplo, se rescataron hace poco 28 niñas que hacían tortillas, indígenas que trabajaban desde las 6 hasta las 22 horas y que no saben leer ni escribir. Provienen de familias muy numerosas, hablan poco español y nunca fueron a la escuela. Los padres las consideraban niñas no productivas en la familia, por lo que prefirieron dejarlas en la capital, donde eran alquiladas.

Vásquez: Muchos niños lustradores, por ejemplo, no pueden regresar a casa si no llevan su cuota. Se mantienen en la calle el tiempo necesario para cubrir su meta, y debido a ello no se alimentan y no van a la escuela.

La diferencia del área rural y urbana es que en el caso de esta última los niños no ayudan a la subsistencia de su familia, sino que generan ganancias para las personas que los explotan.

¿Quiénes son losresponsables?

Gularte: El problema es muy grave porque hay una responsabilidad paterna, que creo que es de origen cultural. Desde el punto de vista de prevención no debería haber niños trabajando, sino estudiando. La que está perdiendo es Guatemala, porque dentro de 20 años los miles de niños que trabajan en las calles, fábricas o fincas no van a ser productivos laboralmente para la economía, que exige calidad profesional.

¿Qué hay acerca de la Convención de los Derechos del Niño y otras leyes que actúan contra esta explotación?

Vásquez: Está estipulado que menores de 14 años no deben laborar, pero las autoridades no tienen control ni monitoreo de los empresarios del sector formal para que no empleen niños, como en el sector del corte, café o azúcar.

Gularte: Guatemala ha ratificado instrumentos para el combate de trata de personas, así como una ruta para el monitoreo y eliminación del trabajo infantil. Hay compromisos firmados del Estado. La explotación laboral del niño es consecuencia de no tener políticas integrales para la familia.

Vásquez: También está el convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo, en relación con la edad mínima de admisión a un empleo.

¿Por qué las políticas y acuerdos no se cumplen?

Gularte: La cantidad presupuestaria del Estado para la niñez es muy poca —Q5 al día por niño— para la magnitud del problema. Guatemala no tiene en su agenda el apoyo a la niñez. Se necesitan compromisos de políticas locales.

¿Cuáles son las sanciones para quienes explotan al niño?

Gularte: La Ley contra la Violencia Sexual, Explotación y Trata de personas establece de dos a tres años de prisión a personas que pongan a trabajar a un menor de edad, y lo califica como delito grave. Hemos logrado 42 sentencias por trata de personas en 10 años, pero ninguna habla sobre trabajo forzado de niños y adolescentes, mucho menos de explotación. Es muy fácil alquilar a un niño, porque esa acción no es penalizada.

Cabrera: Los instrumentos jurídicos no sancionan a quienes explotan. Hay que tomar conciencia de que los niños y niñas tienen voz y voto, tienen derecho a vivir una vida digna, libre de violencia y de explotación laboral o sexual.

¿Qué debe hacer la persona si se percata de que algún niño es explotado?

Gularte: Hay mucho miedo a denunciar. La PDH tiene a disposición las 24 horas del día el teléfono 1555. No es necesario dar su nombre o DPI.

Algunos datos

1555 es el pbx en que se pueden reportar las 24 horas del día casos de niños que se presuma que son explotados.

1 millón 239 mil 770 niños de entre 5 y 14 años  son explotados laboralmente cada día en Centroamérica.

 
Publicado el 27 de marzo de 2014 en www.prensalibre.com por Redacción Prensa Libre
http://www.prensalibre.com/noticias/justicia/Leyes-sancionan-explotacion-infantil_0_1109289087.html

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