La nueva Cuba

web-1

JOSÉ RAÚL GONZÁLEZ MERLO

América Latina es testigo de la lucha interna en Venezuela. Mientras unos tratan de consolidar el modelo cubano, otros intentan recuperar su libertad. Unos justifican el Socialismo del Siglo XXI por sus “avances en la reducción de la pobreza”; otros ven una democracia prostituida para oprimir a los disidentes. Observar a Venezuela debe ser una lección para cualquier ciudadano que aspire a ser libre. Poco antes de la llegada de Chávez al poder, a principios de los noventa, Venezuela tenía un Índice de Desarrollo Humano (IDH) de 0.63. Esta es una medida de la ONU

que combina tres variables: esperanza de vida al nacer, educación e ingreso de los ciudadanos. Cuanto más cerca de 1, mejor. En esa misma época, por ejemplo, el IDH de Noruega, un país “envidia” del desarrollo, era de 0.84. Venezuela no estaba lejos de un México con 0.65 y ligeramente mejor que Colombia con 0.59.

Estas comparaciones son odiosas, como todas las comparaciones, pero son interesantes porque, supuestamente, uno de los grandes méritos del “Socialismo del Siglo XXI” fueron los beneficios que la “Revolución Bolivariana” trajo a los más pobres venezolanos. Quién sabe qué hubiera pasado con el IDH sin Chávez. Lo único que sabemos es que 20 años más tarde, Venezuela subió su IDH a 0.735. ¡Una mejora de 17%! ¿Qué mejor demostración del éxito de la revolución?

Pero la mejora viene a un costo terrible. Venezuela ha perdido su institucionalidad y es gobernada por decreto. Es una fachada de democracia donde la separación de poderes no existe. Las empresas son confiscadas arbitrariamente por el gobierno y los derechos humanos son violados sistemáticamente. Venezuela quería volverse otra Cuba. Lo está logrando. Vea los supermercados. Ahora, todo es una conspiración contra la revolución. Los opositores son inmediatamente calificados de “fascistas”, encarcelados y reprimidos a balazos por grupos de choque clandestinos llamados “colectivos”. ¿Cómo lo logran? Si lo hace un gobierno socialista, la hipócrita comunidad internacional y las ONG lo perdonan todo, mientras se haga en nombre de la “justicia social”.

Venezuela no tenía por qué pagar un precio tan caro para mejorar el nivel de vida de la población. México también mejoró su IDH de 0.65 a 0.77, un 19%; al mismo tiempo que fortaleció su democracia, con paz y respeto a los derechos humanos. Colombia también hizo lo suyo: aumentó su IDH en 20% para terminar en 0.71; aún con las complicaciones de lidiar con la narcoguerrilla. Ambos países gozan de estabilidad económica, baja inflación y supermercados abastecidos. ¿Recuerda a Noruega? Ellos llegaron a 0.94, la mejor calificación del mundo y sin tanto petróleo como Chávez.

Es una tristeza que los venezolanos se hayan dejado seducir por los cantos de sirena socialistas. El costo por ese error se medirá en vidas y en pobreza por décadas. Venezuela está más cerca de Cuba que de cualquier otro país del continente. Lo que vemos hoy es un desesperado intento de ciudadanos que quieren ser libres y no terminar de caer en las fauces del totalitarismo.

 
Publicado el 25 de febrero de 2014 en www.prensalibre.com 
http://www.prensalibre.com/opinion/nueva-Cuba_0_1091290924.html

No Responses

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


The reCAPTCHA verification period has expired. Please reload the page.