El bloqueo del Corredor de Lachín por Azerbaiyán

El bloqueo del Corredor de Lachín por Azerbaiyán

Desde el 12 de diciembre de 2022, un grupo de azerbaiyanos vestidos de civiles, presentándose como “activistas ambientales”, a los que posteriormente se unió personal azerbaiyano, bajo preocupaciones ambientales inventadas, han estado bloqueando el corredor de Lachín. La carretera, que, según la Declaración Trilateral del 9 de noviembre de 2020, está bajo control del contingente ruso de Mantenimiento de la Paz, se utiliza únicamente para el paso de personas y bienes destinados a la población civil de Nagorno-Karabaj. El bloqueo del corredor de Lachín constituye un bloqueo a todo Nagorno-Karabaj, con 120,000 habitantes.  El bloqueo de la única ruta de suministro de entrada y salida de Nagorno-Karabaj es una violación directa de los compromisos existentes, en particular, de la Declaración Trilateral, así como de sus obligaciones internacionales las cuales emanan de los principios fundamentales de los derechos humanos internacionales y del derecho humanitario.

De hecho, en materia de libertades civiles y políticas, Azerbaiyán mantiene uno de los rankings más bajos en democracia a nivel mundial, con un historial probado de represión de protestas y con decenas de presos políticos punitivos por el derecho de reunión. Por lo tanto, la idea sugerida de que podría haber activistas de la sociedad civil en Azerbaiyán, capaces de lanzar una campaña de tamaño y alcance similar sin la guía y supervisión directa de las autoridades estatales, es poco creíble, por decir lo menos.

El bloqueo de esta línea de vida humanitaria crítica ha resultado en múltiples interrupciones y experiencias adversas. En las frías condiciones invernales, al menos 1,100 civiles, incluidas mujeres, personas de mayor edad y 270 niños, quedaron varados a lo largo de la carretera bloqueada, sin poder regresar a sus hogares; generando una grave crisis médica para el sistema de salud de Nagorno-Karabaj. Se ha obstruido la prestación de servicios sociales y de salud, causando situaciones de peligro para la vida y el sufrimiento humano. El traslado de pacientes para tratamientos urgentes en hospitales armenios se ha vuelto imposible, lo que ya ha resultado en la muerte de un paciente en estado crítico. El libre paso de todos los envíos de provisiones médicas y hospitalarias también está garantizado por el derecho internacional humanitario, precisamente en el IV Convenio de Ginebra relativo a la Protección de las Personas Civiles en Tiempos de Guerra. El bloqueo del corredor de Lachín constituye una violación manifiesta del Convenio.

Debido a que el corredor de Lachín es, ante todo, una carretera de importancia humanitaria para el sustento vital de los armenios en Nagorno-Karabaj, su interrupción, incluso por un breve periodo de tiempo, está plagada de consecuencias humanitarias irreversibles y catastróficas.

El asedio medieval al pueblo de Nagorno-Karabaj se vio exacerbado por la interrupción del suministro de gas durante tres días consecutivos en condiciones invernales severas. La falta de calefacción efectiva interrumpió todos los procesos escolares, privando a los niños de su derecho básico a la educación.

El carácter coordinado de las acciones de Azerbaiyán, incluidos los incidentes anteriores dirigidos a la población civil y la infraestructura crítica, son una prueba más de que el cierre del corredor de Lachín es, claramente, una operación planificada la cual están implementando las autoridades de Azerbaiyán con la intención de infligir daño a la población civil y crear una crisis humanitaria a gran escala en Nagorno-Karabaj.

Las afirmaciones de que Azerbaiyán no ha puesto restricción alguna en el corredor de Lachín, tal como difunden sus autoridades, son simplemente falsas y reflejan el enfoque habitual de ese país de culpar a las víctimas en un intento de negar su propia responsabilidad por las graves violaciones de las obligaciones internacionales existentes. El liderazgo de Azerbaiyán, presentando los vehículos del CICR que pasan por el corredor de Lachín como un acto humanitario, confirma que Nagorno-Karabaj se encuentra en una profunda crisis humanitaria, el corredor de Lachín está bloqueado por Azerbaiyán y ÚNICAMENTE la Cruz Roja tiene acceso.

Cualquier referencia a una preocupación ambiental de cualquier tipo no es más que un pretexto falso para justificar que se siga privando a la población de Nagorno-Karabaj de sus medios de subsistencia y se les nieguen sus derechos fundamentales, en una grave violación del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, junto con los demás instrumentos internacionales fundamentales.

La comunidad internacional debe adoptar urgentemente una postura unánime e inequívoca, así como acciones específicas para condenar, castigar y evitar que Azerbaiyán continúe actuando con una sensación de absoluta impunidad y logrando su objetivo final: el asentamiento del conflicto de Nagorno-Karabaj con el uso de la fuerza y mediante la destrucción del pueblo de Nagorno-Karabaj.

Armenia espera que la comunidad internacional exija a Azerbaiyán que respete plenamente las disposiciones de la Declaración Trilateral del 9 de noviembre de 2022 y que desbloquee de forma inmediata e incondicional el corredor de Lachín eliminando todos los obstáculos para una comunicación de transporte segura, protegida y sin obstrucción alguna. El despliegue de una misión de investigación en Nagorno-Karabaj y el corredor de Lachín para evaluar la situación humanitaria sobre el terreno, así como el acceso humanitario sin obstáculos de las agencias de la ONU en Nagorno-Karabaj es una necesidad absoluta.

El bloqueo en curso del Corredor Lachín no es solo un caso aislado, sino otra demostración de violencia sistemática ideada por las autoridades azerbaiyanas con el objetivo de someter al pueblo de Nagorno-Karabaj a la limpieza étnica.